Iniciamos
el recorrido con la intención de subir por la garganta de Gredos, Gargantón, Venteadero,
y bajar por la garganta de Bohoyo.
El camino comienza a orillas del Tormes,
en el pueblo de Navalperal de Tormes, y se va adentrando en la garganta de Gredos,
dejando a la derecha la garganta del Pinar que es la que sube a Cinco Lagunas.
Como
íbamos en dos grupos el primero nos esperó en el refugio de los Labradillos. A
partir de allí fuimos todos juntos, por un camino bien marcado, hasta que tuvimos
que cruzar el río. Cuando lo estabamos cruzando, una compañera con muy mala fortuna,
dio un mal paso y calló de bruces cuando ya había llegado a la orilla. Resultado:
una brecha en la ceja, otra en la rodilla (con mucho dolor), y un dedo de la mano
machacado. Visto el percal, ella y su marido decidieron bajarse para que la curaran.
Los
demás decidimos continuar hasta el Gargantón, pero como estaba cubierto de nieve
y no teníamos demasiadas ganas de andar nos quedamos a sus pies, en los Pinarejos.
Esa noche nevó un poco e hizo bastante frío.
Al día siguiente estabamos
dispuestos a llegar hasta la Hoya del Belesar (cabezera de la Garganta de Bohoyo).
Subiendo por el camino, ya con nieve, una de nuestras coleguitas pasó algo de
miedo por las rampas iniciales, y cuando llegamos a la primera que de verdad se
empina, resbaló un poco y se puso muy nerviosa. Su novio la ayudó a continuar
hasta una lagunilla donde llegó con una buena "pájara". Como el tiempo amenazaba
cambiar drásticamente para mal y la chica no estaba en condiciones de continuar,
decidimos acampar en ese mismo lugar. No hicimos mal porque la tarde se puso muy
oscura y nos encontramos con una excursión de navarros que se bajaban de un intento
a la Galana entre una nevada considerable. La noche fue de perros y nuestra pobre
amiga, sumida en un estado de nervios brutal, la pasó muy mal y al día siguiente
optaron por darse media vuelta, ella, su novio y otra amiga.
Los seis que
quedábamos continuamos para ver si llegábamos esta vez a la Hoya del Belesar.
Desde aquí el camino se empina muy considerablemente para subir al Venteadero,
y a mi personalmente, me puso un poco nerviosito, pero llegamos a lo mas alto.
Aquí el camino bordea a media ladera por debajo de los Gutres con una acusada
inclinación en algunos tramos, y como hace mucho tiempo que no ando por nieve
y ya iba nervioso de antes, se me cruzaron los cables y sin dar tiempo a pensarlo
me di media vuelta con mi mujer. Habíamos quedado en que nos irían a buscar a
la Plataforma, pero como teníamos el coche en Navalperal, decidimos bajar desde
la Laguna de Gredos por su garganta hasta el refugio de los Labradillos donde
esperábamos encontrar a los tres que se habían bajado por la mañana.
Echamos
a andar ligeritos porque la tarde empezaba a caer y queríamos llegar con luz hasta
el refugio por lo menos. Como a la subida nos había costado bastante cruzar el
río por dos veces, fuimos por un camino que va a media ladera por una zona de
llambrias, y sucedió lo inesperado.
Habíamos dejado ya la nieve muy atrás,
y no hacía tanto frío como para que hubiera hielo, pero la casualidad hizo que
pisara la única chapita de verglass (creo que se escribe así) que había por los
extensos alrededores, y fui a dar con mis huesos en el suelo con tal mala fortuna,
por el patinazo inesperado, que apoyé de mala manera la mano y me rompí el radio
a la altura de la muñeca izquierda. Los primeros instantes fueron de intenso dolor
pero como no quedaba otra opción hubo que seguir andando. Al final, llegamos a
los Labradillos, encontramos a nuestros colegas y nos acompañaron al hospital
después de once horas de caminata desde que empezó el día. Los cuatro amigos que
continuaron la marcha lograron terminarla sin mayores problemas, por lo que se
puede decir que al final la "expedición" fue un éxito, al menos para ellos.
Ruta
por cortesía de Llargu.
erda.neozero.net
Ultima
actualización 20-02-2004