Por el pueblo de Candeleda, en la
vertiente sur de Gredos, pasa la garganta de Sta. María. Ésta nace de la unión
de tres gargantas principales que, desde el sur, alcanzan las zonas más elevadas
de la Sierra de Gredos. Una de ellas es la Garganta Lóbrega que, después de un
largo recorrido muy poco frecuentado, asciende hasta la cumbre de La Mira.
Otra,
quizá más conocida y concurrida (aunque muy poco), es la Garganta Blanca. Remontándola
ascenderemos por un largo y duro recorrido hasta la Portilla de los Hermanitos.
Un descenso por el otro lado nos depositaría en el Circo de la Laguna de Gredos.
El recorrido inverso (Laguna - Gta. Blanca) es una travesía realizada con más
frecuencia.
La tercera garganta es la de La Casqueruela. Ésta es la menos
conocida y visitada. En realidad no tiene demasiado interés, porque no va a dar
a ningún sitio característico, pero por su "aislamiento" y relieve de la cabecera,
puede ser lugar de actividades muy curiosas. La garganta se forma bajo el Risco
del Francés. Es un pequeño mini macizo que desde el Circo de la Laguna no se ve.
Ascendiendo desde aquí a la Portilla de los Machos o a la de los Hermanitos lo
veremos en la otra vertiente, separado del eje principal por la Portilla de Cobos.
Hacia
la garganta de la Casqueruela cae precipitadamente formando canales, agujas y
paredes que permanecen casi vírgenes. Hay una aguja más destacada del resto que
es la Aguja de la Casqueruela. En ella existe una vía de escalada llamada "Séptima
Gémina" de dificultad D sup. (max. Vº) que la tengo pendiente.
Para llegar
hasta la cabecera de esta garganta, saldremos de Candeleda siguiendo una pista
que nos llevará hasta el refugio de Albarea (de Icona, libre). La pista no suele
estar en demasiadas buenas condiciones, pero deja pasar los coches. Son 12 Km.
de pista recorriendo el margen derecho orográfico de la garganta entre bosque
de robles. Poco antes de llegar al refugio se estropea un poco más y a escasos
100 metros de la puerta hemos cruzado un puente. La garganta que acabamos de cruzar
es la Blanca.
Por cualquiera de los dos márgenes podremos empezar a remontar
la garganta, aunque quizá sea mejor empezar por la orilla donde hay una casa de
pastores. Pasando entre ésta y el rio, iremos siguiendo trazas de sendero que
nos van adentrando poco a poco. Llega un momento en que alcanzamos una confluencia
de dos rios. El de la derecha es la continuación de la garganta Blanca y a la
izquierda se abre la de la Casqueruela. Seguimos remontando siguiendo los senderillos
que encontramos y al final llegamos a una antigua majada en un circo bastante
amplio y cerrado al frente por las paredes que descienden desde el Risco del Francés.
Una marcada canal desciende desde lo alto y es por donde continuaría la garganta.
No
se si tiene fácil acceso el Risco del Francés por esta canal. En invierno la ha
subido un colega y según parece hay algún resalte que otro. A la derecha de la
canal está la Aguja de la Casqueruela. Para alcanzar su base lo mejor es ascender
hacia la cuerda que separa la Garganta Blanca de la Casqueruela e ir derivando
hacia el pie de pared.
El camino que sube hasta la Portilla de los Hermanitos
pasa por esta cuerda. No pretendáis subir por la Garganta Blanca porque lo llevaréis
bastante mal, eso contando con que se pueda pasar por la garganta cuando cambia
repentinamente la pendiente. Para coger la cuerda se puede hacer por donde he
dicho antes o bien cogerla cuando llegamos a la confluencia de las dos gargantas,
aunque por aquí no está demasiado claro el camino hasta que llegas a lo alto del
cordal. Una vez en él, solo tendremos que seguirlo hasta que llega al pie del
Risco del Francés, a partir de donde seguiremos ascendiendo por una pendiente
bastante más dura, a media ladera, hasta la Portilla de los Hermanitos.
Ruta
por cortesía de Llargu.
erda.neozero.net
Anexo
de Admin: Un verano que estábamos haciendo una ruta sencilla, nos sorprendió
la niebla cerca del Refugio del Rey y nos perdimos, llegando al inicio de la Garganta
de la Casqueruela, por la que bajamos hasta llegar a Candeleda. Fue una aventura
apasionante, pero nos dimos una paliza increible, debido a la larguísma
y pronunciada pendiente, a la falta de un camino marcado y sobre todo a la falta
de forma que teníamos en aquellos tiempos. Tiene razón Llargu al
decir que es una ruta dura. Y eso que nosotros la hicimos bajando. Subiendo tiene
que ser muy, muy dura.
Ultima actualización 20-02-2004