La Garganta del Pinar (más conocida como de
Cinco Lagunas) termina en una cabecera pedregosa, sin rastro de lagunas por ninguna
parte. Si subimos a un plató que queda por encima de nosotros, a nuestra izquierda,
podremos disfrutar de las vistas de estas lagunas encerradas entre los Gutres,
la Galana y el Cabezo Nevado. Cerrando la garganta por nuestra derecha (según
subimos) tenemos justo en frente el Picorucho, más a la derecha el Meapoco, Risco
del Fraile y los Riscos de las Hoces, junto con las cuerdas que los unen.
Hay
varias canales que ascienden a lo alto de ese cordal. La de más al fondo es una
que sube a la portilla de Cantos Colorados (nombre muy apropiado). Nunca me he
metido por ahí, pero es una pedrera aparentemente muy empinada y de canto pequeño
con un considerable desnivel. La siguiente que nos encontramos, junto al Risco
del Fraile, es el Callejón de los Lobos.
Cuando mi mujer y yo pasamos por
ahí, subimos hasta Majalaescoba por la Garganta del Pinar y ahí dormimos. Al día
siguiente remontamos un poco más la garganta, pero en vez de hacerlo siguiendo
los hitos que llevan a Cinco Lagunas, subimos más pegados a nuestra derecha buscando
paso entre los grandes canchales y escalones rocosos.
Así continuamos hasta
llegar bajo la vertical del Risco del Fraile, que se levanta orgulloso llamando
la atención del montañero y escalador. Pero pese a tener un muy buen ambiente
esa pared, no tiene una ruta clara y definida que sea atrayente. Una lástima.
A
la izquierda de este risco, a sus pies, se abre una canal bastante empinada que
corre derechita hasta arriba del todo, donde alcanza el cordal del Meapoco en
una portilla. Es una canal que va encajada entre paredes. Las de la izquierda,
según subimos, bien pudiera ser una escuela de escalada si estuviera en otro sitio.
Y no hablemos de las de la derecha... A parte del colorido de la roca en ciertas
zonas, saldrían unas vías deportivas de mucho cuidao... Pero están muy lejos del
coche como para que nadie vaya a equipar allí nada. Ni siquiera van (vamos) a
escalar en pared a esa zona, así que qué le vamos a pedir. Que se quede como está,
que está muy bien.
La canal la vamos remontando por bloques más o menos
estables por los que no se sube demasiado mal. Al rato de llevar un buen tramo
subido, la canal se abre en una especie de pequeña hoya, encajada entre las abruptas
laderas. El terreno por el que debemos pasar se ha convertido en un auténtico
caos de bloques inmensos. El paso es complicadillo (tampo tanto, no os asustéis
jejeje...).Hay que ir buscando el mejor itinerario entre esas moles. Están apoyados
unos en otros y quedan "abismos insondables" entre ellos.
Una vez superada
esa zona, deberemos subir a la portilla que nos queda justo enfrente. Ahora el
terreno se ha vuelto más transitable. Una vez ascendida esta última cuesta estaremos
en la cuerda. Ante nosotros comienza a descender la garganta de Navamediana.
Si
seguimos subiendo a nuestra izquierda, ahora por el amplio cordal, llegaremos
al Meapoco. Es una tímida cumbre poco sobresaliente pero que tiene unas extraordinarias
vistas de la cabecera de la garganta del Pinar. Parte de las Cinco Lagunas las
vemos, así como el Picorucho, los Gutres, la Galana, el Almanzor, el Cabezo Nevado...
Hacia el oeste llegaremos a ver la Covacha y la sierra de Candelario.
Nosotros
decidimos bajar hacia la derecha, hacia los Riscos de las Hoces. Buscando un poco
el camino (nada complicado) llegamos a una amplia canal que se abre justo antes
del primer Risco de las Hoces a nuestra derecha. Por pedregal vamos bajando hasta
la base del risco. Una vez allí decidiremos el mejor camino que nos parezca (se
puede bajar por muchos sitios), salvando escalones, hasta la lagunilla de Majalaescoba.
Hasta el coche, por la garganta del Pinar. Una curiosa y bonita excursión.
Ruta
por cortesía de Llargu.
erda.neozero.net
Ultima
actualización 20-02-2004