Arboles de Candeleda: El Avellano
Avellano (Corylus Avellana)

Este árbol pertenece a la familia de las coriláceas. Su nombre viene del griego avellano "Corylus" y "Avellana" viene de la ciudad "Avella Vecchia", cerca de Nápoles en Italia. En otro tiempo se han conocido también por el nombre de "ablanos".

Hoy en día quedan pocos avellanos en Candeleda, desperdigados en pequeñas matas por el monte, o formando parte de los linderos de algunas praderas.

Es un pequeño árbol (muchas veces suele presentarse como un arbusto) que no sobrepasa los 10 metros de altura, de corteza lisa y de color gris. Sus hojas son redondeadas tirando a ovaladas midiendo de 5 a 10 cm de longitud y de 4 a 9 cm de anchura. El márgen de las mismas está doblemente aserrado, aunque a veces se presenta ligeramente lobulado.

Tolera el frío y todo tipo de suelos, con la excepción de los suelos alcalinos. Se multiplica por semillas.

Sus flores se disponen en amentos precoces. Los amentos masculinos colgantes, de 5 cm de longitud, son de color amarillento, apareciendo en el otoño anterior. Los amentos femeninos son mucho más pequeños, de forma oval, y con un color marrón, asemejandose a yemas.

El fruto del avellano es la avellana, pequeñas nueces lisas. Se encuentran recogidas en una pequeña y dura envoltura. Suelen formar grupos en las ramas del árbol, unidas las unas a las otras. Las avellanas se pueden comer crudas pero como mejor se disfrutan es tostadas.

El avellano ha servido desde siempre para hacer palos, trenzar barreras para el ganado y para dar una fruta deliciosa. Además se ha utilizado para realizar aperos de labranza y útiles ganaderos. Su corteza se utiliza para parar hemorragias y diarreas.




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