Esta cuesta se llama así debido a que a su izquierda sale el Camino
de El Barro Colorado, que tendremos que tomar para continuar nuestra
ruta. Hasta este punto hemos subido por una carretera estrecha pero que
no suele tener mucho tráfico. A partir de este punto transitamos por un
camino que, si bien no está asfaltado, está hormigonado, y su piso está
impecable, aunque hay que tener cuidado con la velocidad, ya que suele
estar lleno de tierra y podemos sufrir una caida.
El primer tramo es una bajada muy pronunciada que junto con un falso
llano nos va a llevar hasta el puente que cruza el Arroyo Remolinos
(6), justo debajo del santuario de Nuestra Señora de Chilla.
Si queremos visitar el santuario podemos utilizar un sendero que sale
justo después del puente a la izquierda del mismo y que lleva hasta la
fuente del santuario. La subida al mismo no la vamos a poder hacer montados
en la bicicleta porque es muy empinada.
Desde el puente, continuamos por el camino hormigonado subiendo una pequeña
cuesta. Una vez arriba, todo es bajada hasta llegar al puente que cruza
la Garganta de Chilla (7). Antes de llegar a este puente existe
una cuesta abajo muy pronunciada, por lo que insisto en que se debe tener
cuidado con la velocidad.
Desde el puente parten senderos hacia arriba y hacia abajo de la garganta.
Podemos dejar las bicicletas atadas en el camino y disfrutar de las piscinas
naturales que forma la garganta.
A continuación y siguiendo el camino hormigonado, subimos una cuesta
corta pero muy empinada y cuando llegamos arriba de la misma, seguimos
por el camino principal sin desviarnos a la derecha. El camino principal
es un camino de tierra muy bien cuidado que lleva hasta un merendero al
borde mismo de la garganta y en el que existe una de las mejores piscinas
naturales de todo Candeleda. Su nombre es El Cotril.
Siguiendo por el camino hormigonado y ya cuesta abajo, rápidamente sale
una bifurcación (8) hacia la derecha por otro camino que también
está hormigonado y que es el que debemos tomar para llegar al Castro
Celta. Comenzamos a subir una cuesta larga y empinada, pero las vistas
de que podemos disfrutar cuando llegamos a la cima bien merecen el esfuerzo.
La cuesta tiene unos dos kilómetros de largo, por lo que merece la pena
tomarla con tranquilidad.
Una vez llegamos arriba, podemos ir hasta un paraje conocido como la
Vega de la Zarza donde podremos disfrutar de una de las mejores
piscinas naturales de Candeleda, aunque ya se trata de un camino
(9) que no está asfaltado, pero recordemos que vamos en
bicicleta de montaña. Si optamos por seguir por el camino principal,
se trata de u camino que es todo cuesta abajo hasta llegar casi al mismo
pueblo de El Raso. En total son unos cinco kilómetros de bajada
desenfrenada en la que tendremos que volver a tener mucho cuidado con
los frenos por que el camino suele estar lleno de tierra suelta.
Una vez llegamos al depósito de agua de El Raso, en vez de bajar
al pueblo, tomamos el camino de la izquierda (10), que pasa junto
a este depósito de agua y comenzamos a subir por el camino asfaltado hasta
llegar al Castro Celta de El Raso (11). En total son otros
cuatro kilómetros de una pequeña subida y un falso llano, por lo que la
subida desde aqui al Collado del Freillo (que es como se llama
el paraje donde se encuentra el Castro Celta) se hace muy fácil.
Una vez terminemos la visita obligada al Castro Celta, emprendemos
la vuelta a Candeleda. En primer lugar tenemos que bajar hasta
el pueblo de El Raso (12). Una vez en el mismo, tendremos que coger
la carretera que lleva hasta Candeleda y que pasa en primer lugar
por el Puente de los Riveros (13). Desde el pueblo de El
Raso hasta el Puente de los Riveros es todo bajada.
En el Puente de los Riveros podremos tomar un baño en las piscinas
naturales y un refrigerio en los chiringuitos y restaurantes existentes.
Una vez saciada la sed seguimos por la carretera hasta el cruce con la
carretera comarcal C-501 (14). Desde el Puente de los Riveros
hasta el cruce con la C-501 es todo bajada exceptuando una pequeña
subida de apenas 300 metros.
Desde el cruce de la carretera C-501 hasta Candeleda (15)
tenemos cuatro kilómetros de un falso llano que más bien es una pendiente
moderada de cuatro kilómetros. El problema es el tráfico que es abundante
en esta carretera, aunque el piso de la misma y la anchura de sus arcenes
dan cierta seguridad.
Si no queremos salir a la carretera C-501, desde el Puente
de los Riveros podemos volver a subir unos 500 metros por la carretera
que hemos bajado de El Raso y enseguida cojemos el camino hormigonado
(16) que tenemos a la derecha de la carretera. Este camino sube
durante unos tres kilómetros hasta el puente sobre la Garganta de Chilla
(7) y que nos encontramos en el camino de ida. Desde aqui es seguir
el camino de ida a la inversa, por lo que llegaremos a Candeleda
por donde habíamos partido.
Este recorrido es mejor que ir por la carretera C-501, ya que
nos evitamos el tráfico y además acabamos la jornada disfurtando de una
bajada de unos cinco kilómetros desde la Cuesta del Barro Colorado
hasta la Fuente de la Joya.
|