La red hidrográfica de Candeleda

El agua: un recurso deficientemente explotado.

La red hidrográfica, sus características y su distribución, condicionan la variedad de cultivos y su reparto en el espacio.

El colector básico de las tierras al sur de la Sierra de Gredos es el río Tietar. Corre rompiendo las tierras cuarcíticas de los Montes de Toledo, por una fosa asimétrica, encajada entre la Sierra de San Vicente y las rampas de las comarcas del Tietar de la Vera cacereña, que se han ido rellenando de sedimentos depositados por las gargantas que bajan de la Sierra de Gredos.

Tiene un régimen pluvio-nival que se nutre de las gargantas que descienden de las altas cumbres. El Tietar forma un curso sinuoso, que forma pequeños meandros, con grandes acumulaciones arenosas, un fondo poco profundo y un cauce bastante ancho.

Forma un amplio valle, extraordinario terreno de cultivo. Las gargantas nacen en la Sierra, encajonándose e imprimiendo un fuerte carácter erosivo que acentúa el desgarre y arrastre de material granítico.

Su potencial erosivo en épocas de grandes crecidas, es muy fuerte, procedente del arrastre, por saltación, de materiales de gran tamaño. En los tramos medios y finales de las gargantas los materiales proceden, en su mayoría de materiales arrastrados anteriormente, extraídos de la capa periglaciar cuaternaria del fondo del valle, formando pequeñas terrazas a distintos niveles, aprovechadas por el hombre para pastos, pequeños huertos y plantaciones de frutales.

En la zona más baja de las gargantas se forman conos de deyección formados por cantos rodados. El material fino es arrastrado en suspensión y depositado por exceso de carga. Suelen aparecer pequeños bancos de arenas gruesas y gravas.

Las épocas de máximas avenidas corresponden al invierno y a la primavera, las primeras debidas al incremento de precipitaciones y las segundas debidas al deshielo de las nieves de las montañas. El mínimo corresponde a los meses de Julio y Agosto.

Las gargantas constituyen flujos permanentes de agua, alimentados por manantiales, fuentes y arroyos. Este flujo permanente de agua tiene una importancia tremenda, ya que permite el riego de las tierras de cultivo cuando las precipitaciones disminuyen.

Estos recursos hídricos no se agotan en verano. El problema es que esta potencialidad que ofrece el medio, no se ha conseguido aprovechar para el desarrollo de una agricultura intensiva que permitiera mejorar la situación económica de la zona.

 

Ultima Actualización 07-01-2003




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