Geografía de Candeleda. Relieve de la zona.

Relieve de la zona.

El marco natural ofrece al hombre un sin fin de posibilidades, a veces contradictorias, entre las que tiene que escoger, sin dejar a un lado las limitaciones que el medio le impone. Así, el hombre transforma el paisaje natural y construye el paisaje agrario para asegurar su propia existencia.

Topográficamente, el macizo central de la Sierra de Gredos al norte (Almanzor, 2.592 m.) y el rio Tietar (340 m.) al sur, condicionan los asentamientos, la intensidad y el tipo de aprovechamiento agrario y ganadero.

Se produce una progresión en altura, desde los regadíos y dehesas de las zonas bajas del valle, hasta los pastos de alta montaña. Las fuertes pendientes reducen el espacio agrario útil y exigen un mayor grado de humanización del medio, como puede ser la utilización de bancales en los terrenos empinados.

Característica geomorfológicas y estructurales.

La zona de Candeleda se localiza en la vertiente meridional de la Sierra de Gredos, entre la fosa tectónica del Tietar y la divisoria hidrográfica Duero-Tajo que forma por el Sistema Central.

Gredos constituye un gran "horst" individualizado por grandes fracturas longitudinales y transversales. El salto de falla es mucho más pronunciado hacia el sur, hecho que condicionará el resultado morfológico de esta vertiente, caracterizándose por el desarrollo de procesos erosivos de ladera, causados por una potente acción morfogenética fluvio-torrencial que ocasiona la acumulación de depósitos aluviales y el emplazamiento de huertos y vegas.

En la evolución morfológica intervienen tres elementos fundamentales: La litología granítica homogénea, la tectónica de fractura y las condiciones paleoclimáticas.

Martínez de Pisón y Muñoz Jiménez, han realizado estudios que explican la secuencia climática y más tarde el desarrollo morfológico de esta zona. Estos dos autores distinguen cuatro grandes periodos evolutivos:

Acción pluvial preglaciar: Es el periodo que se caracteriza por la formación de gargantas, que desarrollarán una potente acción erosiva, por la jerarquización de la red fluvial y por la arenización, fenómeno que se observa en todos los valles fluviales de la comarca.

Acción periglaciar: La aparición de formas angulosas y la constitución de grandes masas de derrubios en las vertientes, son los hechos característicos de este periodo. Hablamos de un periodo erosivo que desmantela los relieves más elevados. Surge un modelado más suave, enmascarado por un manto vegetal.

Acción glaciar: Lo abrupto de las laderas y la orientación no van a facilitar la acumulación de potentes depósitos de nieve en la vertiente sur de la sierra. Debido a estas circunstancias, la mayoría de los autores dudan de la existencia de glaciares en esta vertiente de la Sierra de Gredos, y se piensa, que si existieron, sus huellas han desaparecido por la posterior acción erosiva de las gargantas, aunque aún se pueden ver pequeñas señales de la posible existencia de glaciares.

Actividad postglaciar: La macrogelefracción y el encajonamiento por epigénesis, de los cursos fluviales y corrientes menores son los dos fenómenos que caracterizan a las zonas más elevadas. Mientras tanto, en las márgenes del rio Tietar, se produce el depósito de material arenoso y sedimento más fino, formándose suelos profundos de un óptimo aprovechamiento agrario. Como consecuencia de las distintas fases del deshielo glaciar, se pueden distinguir dos terrazas en el tramo medio del río Tietar.

Actualmente la morfología no es homogénea. Se diferencian cuatro grandes áreas en función de la altitud y la pendiente. Estos dos elementos determinan la organización y la variedad del paisaje natural y agrario, los usos del suelo, las estructuras y técnicas agrarias y el grado de humanización de la zona.

Areas de relieve.

Area de elevadas cumbres y vigorosas pendientes.

Se localiza entre los 2.592 metros de la cumbre más alta de la Sierra de Gredos, el Almanzor, hasta los 1.500 metros. Comprende la zona que va desde la línea de cumbres hasta las cabeceras de las gargantas.

Su topografía es accidentada y pronunciada, donde los torrentes y gargantas han ejercido un enorme poder erosivo debido al gran desnivel existente y a las lluvias torrenciales de la etapa preglaciar. En el perfil de la Sierra de Gredos destacan los riscos de paredes verticales y profundos precipicios.

Se observan fenómenos de tipo periglaciar con las formas de pilancones, gelifractos, terracillas y líneas de derrubios.

Las degradaciones graníticas permiten clasificar el tamaño del material erosionado. En los pisos superiores se acumulan grandes moles de granito fracturadas y redondeadas por la acción de la nieve y el ataque del hielo.

En los pisos inferiores aparecen bolas de granito más pequeñas, gravillas y chinarros arrastrados por los torrentes y en algunas zonas por desprendimientos de aludes de nieve. También se observan torrentes encajados, formando un paisaje de cascadas, hoyas y pequeños desfiladeros.

Los movimientos de derrubios han sido intensos. Las rocas acumuladas a lo largo de ciertas partes de la pendiente, ofrecen formas irregulares y abruptas. Sobre estas formas se desarrolla el piso alpino.

La roca madre aparece desnuda, dominando el paisaje y en algunas zonas aparecen pequeños prados de montaña y piornales. Hasta los 1.700 metros nos podemos encontrar con ejemplares de enebro.

Cumbres no muy elevadas y pendientes ligeramente suavizadas.

Esta segunda zona se sitúa entre los 1.500 y los 700 metros. Muestra formas más atenuadas que la anterior. Esto se debe a que el hombre ha rebajado las pendientes, abancalando el terreno y repoblando la superficie con una capa forestal rica, que frena la erosión de las aguas de lluvia, que a veces alcanzan en esta zona una intensidad significativa.

Proliferan las tierras blandas como areniscas y arcillas, florando con frecuencia el la piedra granítica. La lluvia se filtra en la tierra reblandeciendo la misma y termina por arrastrarla por solifluxión.

Zona de montes suaves.

Esta tercera zona se encuentra entre los 700 y los 500 metros. Esta formada por un modelado suave y el fenómeno de solifluxión sólo aparece a pequeña escala.

La cubierta vegetal no es tan rica como en la zona anterior. Esta zona está dominada por las tierras de labranza. Las distintas variedades del paisaje agrario se mezclan y desarrollan entre si, desde el pinar a los huertos de las riberas, pasando por olivares y viñedos, salpicando de frutales todo el conjunto. En las solanas se intensifica el aprovechamiento agrario, mientras que en las umbrías domina el pinar.

Zona de llanos.

Esta última área va desde los 500 metros hasta la márgen del río Tietar. Es una zona de gran complejidad, al mezclarse terrenos calcáreos, llanuras aluviales y páramos de rañas que condicionan los distintos aprovechamientos del suelo. Domina una morfología suave, con ligeros promontorios.

 

Ultima Actualización 07-01-2003




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