Durante los dos últimos decenios, la propia Unión Europea, numerosos gobiernos, organismos de desarrollo y organizaciones no gubernamentales han reconocido que el enfoque de tipo vertical (arriba-abajo) que caracterizaba a las estrategias de desarrollo tradicionales no ha permitido, en muchos casos, llegar a la población rural ni proporcionarle beneficios. Por ello, la propia Unión Europea a dado un giro radical dirigido a lograr la participación real y efectiva de la sociedad civil. La participación de la población local constituye un elemento de fundamental importancia en la nueva conceptualización del desarrollo.
Por tanto, el desarrollo debe considerarse como un proceso activo, en el que la población toma iniciativas y medidas de acción estimuladas por su propia reflexión y deliberación, y sobre las que efectivamente puede ejercer una influencia. Este enfoque del desarrollo reconoce la necesidad de hacer participar a todos los sectores en el diseño y ejecución de las políticas relacionadas con su bienestar.
La experiencia de los últimos años demuestra que es posible, mediante programas y actividades basados en la participación, movilizar conocimientos y recursos locales para un desarrollo autónomo. Así mismo, considera que la participación es un elemento esencial de las estrategias para promover una agricultura sostenible, ya que la protección del medio ambiente rural solo puede lograrse mediante la colaboración activa de la población rural.
La participación y la dinamización social no son simplemente una idea, sino una nueva forma de cooperación para el desarrollo que plantea a las instituciones una renovación en las practicas tradicionales y el desarrollo de una nueva actitud de cambio e innovación.
La participación y la dinamización social en el desarrollo no son unos conceptos particularmente complejos ni totalmente nuevos. Sus principios fundamentales son claros y sencillos. La participación en el desarrollo considera que los individuos y las comunidades deben estar involucradas en las decisiones, proyectos y programas que afectan a sus vidas.
Por otra parte, las lecciones de las últimas décadas han demostrado claramente que la participación y la dinamización social en el desarrollo están íntimamente relacionados con la eficacia del mismo. Las iniciativas de desarrollo tienen más posibilidades de alcanzar sus objetivos si las personas afectadas y beneficiadas por las mismas participan en la identificación, diseño, ejecución y evaluación de dichas iniciativas.
Es también evidente que la participación y la dinamización social en el desarrollo llevan a una mayor sostenibilidad, algo de capital importancia para Candeleda. Es imprescindible, por tanto crear en Candeleda un clima social favorecedor de que todos los candeledanos estén implicados en el proceso de desarrollo del Territorio, con el fin de aprovechar el potencial de aporte y desarrollo de propuestas e ideas por parte de los mismos y evitar así mismo que dicho potencial se pierda.
La participación constituye una estrategia fructífera para elaborar una visión compartida del modelo de desarrollo que Candeleda necesita. No todas las visiones son iguales, y eso es lo que le da un valor real a la participación. Para que la visión, es decir el modelo de proyecto de desarrollo que se necesita, sea compartido por todos, el mismo debe surgir de un proceso de reflexión en el que todos tengan cabida y voz.
Creo, por tanto, que para que Candeleda pueda llevar a cabo un proceso de desarrollo efectivo y fructífero, es imprescindible abrir cauces dirigidos a fomentar y facilitar la participación real de los candeledanos. Nos va el futuro el ello.