El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen.
Jacques Anatole France
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Como cada cuatro años por estas fechas los distintos partidos políticos se movilizan con el objetivo de convencer a los ciudadanos de que su opción es la mejor y la que más conviene a los intereses generales, y por tanto, a la que deben otorgar su voto y su confianza.
Es esta una época en la que todo se vuelven promesas y en la que los partidos trasladan a su programa electoral un sin fin de propuestas y promesas con el “compromiso” de llevarlas a la practica y hacerlas realidad en los próximos cuatro años, en el caso de ganar las elecciones.
Si analizamos con detenimiento los programas electorales que los distintos grupos nos hacen llegar en estas fechas por distintos medios, podemos ver que en un alto porcentaje las propuestas son las mismas, o muy similares. Redactar un programa electoral, según la metodología empleada por prácticamente todos los grupos políticos, es algo relativamente sencillo: solo hay que trasladar a los citados programas todo aquello que los mismos consideran que el pueblo necesita y que es lo mejor para los intereses de los ciudadanos; aunque en muchas ocasiones desconozcan la opinión, los deseos y las prioridades de los votantes.
Así, nos encontramos con una relación interminable de “promesas” que presuntamente los partidos o grupos que las hacen van a llevar a cabo en el próximo cuatrienio si resultan elegidos y, que si nos paramos a analizarlas detenidamente, vemos que en la mayoria de los casos son de imposible realización en un espacio de tiempo tan reducido, generando un circulo vicioso que contribuye a repetir cada cuatro años la mayoria de las promesas realizadas en las anteriores elecciones, situación que al fin y a la postre, redunda negativamente en los intereses generales de los ciudadanos y ralentiza el desarrollo del pueblo.
Por eso, y según mi opinión, es necesario realizar un análisis de la situación y definir con claridad aquello que en unos programas electorales redactados por los directores de campaña de los distintos partidos y grupos que concurren a las elecciones con el principal objetivo de captar votos no se traslada a los votantes en particular y al conjunto de los candeledanos/as en general: la visión que cada partido o grupo tiene de la Candeleda del futuro y las iniciativas y actuaciones que piensan llevar a cabo para hacerla realidad.
Y es que para votar de forma objetiva debemos ser conscientes en primer lugar de que el desarrollo integral y sostenible de un territorio no es cosa de cuatro años y de que no tiene mucho sentido trasladar a la población un programa de actuaciones circunscrito temporalmente a dicho periodo y, además, con la promesa de que dichas propuestas se van a realizar en dicho espacio de tiempo; sobre todo cuando se trata de actuaciones que por el esfuerzo presupuestario que necesitan para su realización y por la obligada intervención de varias administraciones – local, regional, nacional..-, es inevitable contemplar a medio e incluso a largo plazo, como es el caso de la construcción de ciertas infraestructuras y de la puesta en marcha de algunos servicios. Sería mucho mas lógico y clarificador para los votantes saber cual es el proyecto integral de futuro que cada partido o grupo tiene en mente para el desarrollo del pueblo; pues antes de tomar un decisión por una u otra propuesta, los ciudadanos deben tener muy claro que piensan unos y otros al respecto y cual es su idea de futuro, así como, la traslación temporal de la misma a medio y a largo plazo.
Y es que hay conceptos que por su importancia los electores deben tener claros antes de depositar su voto en las urnas y que nunca aparecen en los programas electorales, sobre todo en lo que se refiere a aquellos relacionados con los criterios que se van a utilizar y con las prioridades que se van a aplicar para administrar los recursos comunes y para llevar a cabo el desarrollo socioeconómico integral y sostenible del territorio.
Que duda cabe de que si dispusiéramos de recursos económicos ilimitados no seria necesario administrarlos, pero no es el caso; los recursos económicos de que dispone Candeleda, al igual que de los que dispone cualquier otro municipio, son limitados. Administrar es priorizar, y es por eso que es imprescindible trasladar a los electores cuales son las actuaciones que en aras del interés general y del desarrollo integral y sostenido del territorio, cada partido o grupo piensa poner antes en marcha en función de la mayor o menor necesidad o urgencia de las mismas para mejorar la calidad de vida de los candeledanos/as y para propiciar la cohesión social y economica de los mismos.
Es fácil oír hablar de crecimiento y de desarrollo en los distintos actos de campaña como si lo uno fuese sinónimo de lo otro, cuando crecer no supone en muchas ocasiones desarrollo y mucho menos desarrollo sostenible medioambiental y humano. El aumento del Producto Interior Bruto que determina el crecimiento económico de una población no supone en si mismo un aumento de la calidad de vida de sus habitantes si dicho desarrollo económico no va acompañado al mismo tiempo de un incremento cuantitativo y cualitativo sustancial de los indicadores sociales y medioambientales, así como de la preservación de los recursos culturales y naturales inherentes a dicho modelo de desarrollo.
Trasladar a los electores una extensa relación de promesas electorales sin explicarles: “porqué, para qué, cómo y cuándo” se van a llevar a cabo, no deja de ser una forma de actuar, cuanto menos, de dudosa credibilidad y fiabilidad. Es necesario que los distintos partidos y grupos que se presenten a las elecciones expliquen a los candeledanos/as qué Candeleda quieren para el futuro y argumenten y expliciten las razones que les llevan a proponer en su programa electoral unas determinadas actuaciones e iniciativas y no otras.
Plantear actuaciones e iniciativas de diversa índole sin hacer visibles la interconexión, la interacción y la complementariedad de las mismas, así como, su contribución a la consecución de un objetivo común, carece de sentido lógico y reduce de forma ostensible las posibilidades de llevar a la práctica de manera idónea las citadas actuaciones; sobre todo porque concebir la puesta en marcha y el desarrollo de dichas actuaciones desde la individualidad de las mismas constriñe ostensiblemente los márgenes de maniobra y dificulta la operatividad del proceso y la consecución de los objetivos fijados: Construir una Guardería para niños de 0 a 3 años, es algo que a priori hay que valorar de forma positiva, pero si paralelamente no se crea un Parque Empresarial que active el tejido económico y empresarial local y que genere empleo para las candeledanas que en un elevado porcentaje se encuentran en paro y se desarrollan actuaciones formativas con el fin de capacitar laboralmente a las mismas, la creación de la Guardería no cumpliría con una de las principales razones que justifican la existencia de dichos recursos: la compatibilización de la vida laboral y familiar de las mujeres, y por extensión la mejora de la calidad de vida de las familias.
Se podrían utilizar otros ejemplos para justificar la necesidad de pasar de los programas electorales, tal y como ahora los conocemos, a un sistema de “propuestas electorales con proyección de futuro” en las que se hicieran visibles las ideas al respecto de cada partido o grupo con el fin de que los electores sepan porqué piensan realizar unas actuaciones y no otras, así como, la justificación que cada partido o grupo esgrime respecto de la necesidad de acometerlas y de invertir en ellas los recursos financieros, humanos y materiales de los que colectivamente se dispone. Es decir: “porqué” y “para qué” se quieren llevar a cabo unas determinadas actuaciones.
Sólo desde un modelo de desarrollo sostenible local con proyección en el tiempo y en el que cada una de las “promesas” electorales se inserten en el mismo de una manera lógica, realista, creíble e ilusionante, se puede trasladar a los electores una visión real y fidedigna de lo que cada partido o grupo piensa hacer en el futuro para mejorar la calidad de vida de los candeledanos y candeledanas y “cuando” y “como” piensa hacerlo. Así mismo, dicha forma de actuar fomentaría la participación y la involucración de la ciudadanía en el proyecto de desarrollo.
En manos de los distintos partidos y grupos que concurran a las elecciones municipales está, por tanto, hacer posible que los electores puedan optar por votar a un montón de promesas inconexas entre si o a un proyecto de futuro en el que cada una de esas promesas juegue un papel coherente en el mismo; interactuando entre si y propiciando una mejora real de la calidad de vida de todos los habitantes de Candeleda, pues como dice Anatole France: “El futuro esta oculto detrás de los hombres que lo hacen”, y votar debidamente informados es contribuir a hacer realidad ese futuro mejor que todos queremos hacer.