Suele ocurrir que en muchas ocasiones la solución está al alcance de la mano pero la no adecuación de las políticas locales de desarrollo a las directrices emanadas de las políticas de la Unión Europea hace que el tiempo pase sin que algunas comunidades locales se beneficien de sus ventajas.
La Declaración de Cork de 9 de Noviembre de 1996 constató que las zonas rurales albergan a una cuarta parte de la población europea y constituyen el 80% del territorio de la Unión Europea, que están caracterizadas por una estructura cultural, económica y social rica y diferenciada que constituye una autentica reserva de diversidad frente a la tendencia homogeneizadora de las culturas urbanas, que albergan una gran variedad de actividades y paisajes de gran interés, declarándose dicha Declaración convencida de que las zonas rurales y sus habitantes representan un activo real para la Unión Europea y tienen a su alcance la posibilidad de jugar un papel muy importante en los diferentes aspectos de la sociedad actual y de que la agricultura es y debe seguir siendo un punto de encuentro privilegiado entre el hombre y el medio ambiente.
Tras esta constatación se realizó una declaración basada en 10 puntos en la que se ponían de manifiesto las líneas maestras por las que la Unión Europea iba a apostar a partir de ese momento; la prioridad en lo concerniente al Desarrollo Rural, el enfoque integrado del mismo, la diversificación de las actividades económicas a través del surgimiento de iniciativas privadas y colectivas que puedan autosostenerse, la sostenibilidad de los recursos naturales, de la biodiversidad y de la identidad cultural, la subsidiaridad de las instituciones públicas respecto de las iniciativas privadas, la planificación de los programas, la mejora de la gestión y la evaluación y el análisis.
A continuación de la Declaración de Cork, se abrió un nuevo periodo en el que se enmarcaban las propuestas de la Agenda 2000 que convertían a la Política de Desarrollo Rural en el segundo pilar de la Política Agraria Común.
La Declaración de Cork y la Agenda 2000 constituyen los dos documentos básicos a nivel de la Unión Europea para el desarrollo de las zonas rurales y sus conclusiones y disposiciones marcan el camino a seguir para el desarrollo futuro del medio rural. Y aquí se abre el gran interrogante, Candeleda, población rural por antonomasia que está empezando ahora a dar los primeros pasos en dicho sentido, ¿Debe seguir las directrices emanadas de la Declaración de Cork?, ¿Debe basar su desarrollo en la Agenda 2000 y en las políticas de la Unión Europea?, o ¿debe hacerse caso omiso de dichas directrices e ir por libre?.
Somos muchos los que creemos que un desarrollo basado en la adecuación de la política local a las políticas de la Unión Europea redundaría en un desarrollo sostenible de Candeleda y su Territorio, más rápido y de mayor calidad. Aquí queda para su análisis el interrogante que da titulo a este articulo. ¿Es posible el desarrollo fuera de las políticas de la Unión Europea?. El futuro nos dirá si Candeleda ha acertado o no.