La importancia de las especificidades de los territorios locales en los procesos de desarrollo comarcalizados.
El pasado 26 de Octubre, la Institución Gran Duque de Alba presentó a los alcaldes de los pueblos del Valle del Tietar un proyecto de estudio sobre las estrategias a acometer para el desarrollo territorial sostenible de dicha comarca. La clave de dicho proceso de desarrollo está, según lo expuesto en dicha presentación, en que todos los municipios de la comarca desarrollen políticas comunes y utilicen una estrategia común para todos ellos.
Desde un enfoque generalista podría estarse de acuerdo con dicho planteamiento sin necesidad de hacer grandes esfuerzos para ello, pero si bajamos de lo general a lo especifico, veremos que, si bien, el contemplar el desarrollo de todo el Valle del Tietar desde la unión y la adopción de políticas comunes para todos sus integrantes, es algo que en principio debería considerarse bueno y apetecible, la experiencia nos dice que acometer procesos de desarrollo de entidades locales cuya identidad común está basada principalmente en su pertenencia a una comarca articulada en base a un referente geográfico – aunque en algunos casos existan otras coincidencias comunes entre los diferentes pueblos que la componen , hace que en muchas ocasiones dichas políticas de desarrollo no obtengan los resultados apetecidos.
Todo proyecto de desarrollo sostenible que se lleve a cabo en un medio rural comarcalizado tiene que estar basado ineludiblemente en los recursos endógenos propios de cada uno de los territorios locales que componen la comarca en cuestión, tanto tangibles como intangibles, es decir tanto en aquellos que podemos de alguna manera tocar – naturales, arquitectónicos…. -, como en aquellos que no podemos tocar pero si percibir, como es el caso de los culturales. Recursos comunes en algunos casos pero específicos en otros.
El folclore forma parte del bagaje cultural de cada territorio
Es verdad que Candeleda está encuadrada comarcalmente dentro del Valle del Tietar, ya que dicho río cruza su territorio, y es posible que esa sea la principal razón que justifique su pertenencia a la comarca del mismo nombre. Pero también es verdad que Candeleda, por ser territorio de frontera con Extremadura, está desde hace siglos impregnada de acerbos culturales que le son ajenos al resto del Valle.
El contacto directo con la zona de la Vera, ha propiciado que el bagaje cultural, tanto en lo que a las culturas de trabajo se refiere, como a la forma de entender la vida y manifestarse a través de la música y del baile, por ejemplo, sea en muchos aspectos común con dicha comarca extremeña.
En el mundo rural la idiosincrasia cultural siempre ha estado directa e indisolublemente relacionada con el trabajo. Los conocimientos necesarios para desarrollar la labor diaria, fruto de la experimentación y de la investigación, han creado lo que conocemos como culturas de trabajo. El cultivo de especies comunes con la Comarca de la Vera extremeña - como el pimentón, el algodón o el tabaco -, las expresiones coloquiales, los sesgos dialécticos los dejes, el paisaje, etc. hacen que Candeleda sea conceptuada geográfica y etnológicamente por muchos autores como la Vera Alta.
El paisaje. incluso el urbano, conforma la identidad cultural de un pueblo pueblo
Candeleda es por tanto parte del Valle del Tietar abulense en cuanto a comarcalización se refiere y también a efectos administrativos, pero es Vera a efectos culturales, etnológicos, productivos, etc. Y es precisamente el factor cultural el que crea una identidad entre personas y territorios, siendo además por extensión el factor básico sobre el que se asienta un proceso de desarrollo territorial, ya que difícilmente será posible propiciar la unión de pueblos con identidades culturales distintas para acometer políticas comunes de desarrollo.
Por consiguiente, seria importante que el modelo de proyecto de desarrollo que la Institución Gran Duque de Alba piensa diseñar para la Comarca del Valle del Tietar abulense, tuviera en cuenta la identidad cultural de cada uno de los pueblos que la componen, con el fin de introducir en la “estrategia común” que se propugna, los correctores diferenciales necesarios para propiciar un desarrollo sostenible real y efectivo de cada uno de los pueblos integrantes del Valle del Tietar, buscando las afinidades para utilizarlas como recursos para el desarrollo común de los mismos, pero actuando individualmente al mismo tiempo sobre las potencialidades de cada uno, aunque no sean comunes a los demás, con el fin de propiciar sinergias y de buscar la puesta en valor de dichas potencialidades. Basar el desarrollo de todo el Valle – 24 municipios -, sin tener en cuenta la idiosincrasia y el bagaje cultural de cada uno de ellos, difícilmente llevaría el proceso de desarrollo a buen puerto.
Así mismo, seria imprescindible tener en cuenta los proyectos de desarrollo que cada uno de ellos está ya acometiendo actualmente, como es el caso de Candeleda, con el fin de aprovechar las sinergias y las inercias positivas puestas en marcha y no incidir negativamente sobre dichos procesos de desarrollo.